Entrevista - Pedro Calaza Martínez

Hoy entrevistamos a Pedro Calaza Martínez, doctor ingeniero agrónomo por la USC y doctor en Arquitectura del Paisaje por la Universidad de Lisboa, que compagina su labor profesional con la docencia en el Máster de Arquitectura del Paisaje Juana de Vega.

Como doctor en ingeniería y arquitectura del paisaje, desarrolla líneas de investigación en la ecoplanificación y en la gestión de la vegetación en medio urbano, destacando campos como el riesgo de arbolado, ecoindicadores, diseño y planificación urbana y la relación entre infraestructura verde, salud y actividad física. Además colabora en diferentes grupos de investigación y estudio como Silva Mediterranea de la FAO o el Grupo de estudios del territorio de la Universidad de A Coruña.

Sin más preámbulo os dejamos con la entrevista que hemos tenido la oportunidad de realizarle.

¿Qué llevó a un ingeniero agrónomo a desarrollar su labor en el campo de la arquitectura del paisaje?

La ingeniería agronómica siempre ha sido configuradora de paisajes, resulta evidente que el trabajo de nuestro colectivo incide directamente en las variaciones cromáticas, morfológicas y compositivas. El resultado es muy identificable en ejemplos tan directos como la ordenación del territorio, la concentración  parcelaria, la planificación y gestión de producciones agrarias y forestales, como pueden ser los paisajes vitivinícolas o de cultivos herbáceos, cuyo cambio estacional proporciona una perspectiva única. 

De hecho, desde un prisma académico, la arquitectura del paisaje siempre ha estado vinculada a la ingeniería agronómica en muchos países como Portugal, Francia, República Checa, Hungría, etc.

Recordemos, además, que la ingeniería agronómica es junto con otra titulación también de la familia agroforestal la que tiene competencias específicamente en proyectos de parques y jardines, quizás esa parte de la arquitectura del paisaje más conocida por la sociedad. En mi caso en particular, siempre me ha fascinado el mundo del paisaje, de hecho mi proyecto de fin de carrera fue un Parque público de 6 has en Ferrol y mi perspectiva era cursar un master específico en Edimburgo, pero tuve la suerte de acabar la carrera y empezar a trabajar en este campo y por tanto ese viaje/experiencia quedó apartado. Ello, en cierta medida, me facilitó hacer un doctorado en ingeniería vinculado a la arquitectura del paisaje en la Universidad de Santiago de Compostela.

Dados sus estudios iniciales, ¿qué dificultades encontró para desarrollar su actividad? ¿Cómo los solventó?

La verdad es que en nuestra formación teníamos muchas asignaturas estrechamente vinculadas al paisaje, sobre todo de tipo técnico como botánica, diseño de parques, hidráulica, sistemas eléctricos y de riego, proyectos de ingeniería, pero también es cierto que he necesitado completarla con disciplinas más vinculadas al diseño y a otros aspectos más amplios de la arquitectura del Paisaje, esa parte más arquitectónica del paisaje. Para ello, me formé tanto en España como en otros países en cursos específicos y asistí a todos aquellos eventos que podía como congresos, conferencias o presentaciones técnicas específicas. Además, desde la Fundación Juana de Vega tuve la oportunidad de poder organizar los cursos de Arquitectura del Paisaje que duraron 10 años y en los que participaron grandes profesionales de todo el mundo, eso me permitió poder comprender diferentes miradas a este campo profesional tan peculiar.  

La inquietud que he tenido desde siempre en este campo se materializó en un doctorado  en arquitectura del paisaje que conseguí en la Universidad de Lisboa, recordemos que en España no existe un marco profesional.

¿Cómo entiende la arquitectura del paisaje? ¿Qué matices introduce y cómo enriquece a la arquitectura del paisaje desde el punto de vista de un ingeniero agrónomo?

La arquitectura del paisaje es una profesión muy amplia, con muchísimos campos laborales, creo que la sociedad no tiene una idea clara de lo que realmente es. Aunque siempre se asocia a los parques y jardines, es muchísimo más; es planificar el paisaje para optimizar recursos, para generar economía, es diseñar espacios urbanos y rurales inclusivos, adaptados al sesgo poblacional, es crear espacios para la mejora de la salud y el bienestar, es integrar infraestructura lineales para minimizar su impacto,… es… diseñar, proyectar, ejecutar y gestionar nuestro entorno, nuestro espacio vital, nuestro futuro.

La arquitectura del paisaje debe ser un campo de trabajo multidisciplinar, no hay otra manera de comprenderlo ni de optimizar los resultados. El paisaje lo es todo, no tiene límites geográficos ni administrativos ni legales, por tanto, el análisis, la planificación, el diseño, el proyecto y la gestión deben ser enriquecidos con propuestas de diferentes profesionales, entre los que se encuentran ingenieros agrónomos, arquitectos, ingenieros de montes, de caminos, biólogos, sociólogos, geógrafos, etc… incluso hoy en día médicos por ese enfoque   emergente de utilizar el paisaje, lo natural, como sistema natural de salud.

Nuestra profesión tiene una formación variada y como es lógico, fundamentalmente enfocada a todo lo relativo con la agricultura, ganadería y los recursos naturales. Podemos, por tanto, aportar mucho en esas mesas multidisciplinares ya que tenemos una amplia perspectiva sectorial y de gestión de recursos, además obviamente de ser profesionales en la parte más técnica de los proyectos de arquitectura del paisaje.

¿Cómo aborda los proyectos? ¿De forma individual y/o en estructuras multidisciplinares?

Como indicaba en preguntas anteriores, mi perspectiva es integradora, para mí es fundamental contar con diferentes profesionales y especialistas de distintas disciplinas. También es cierto que siempre se debe contar con un “maestro de orquesta” que las coordine y dirija, en ese sentido creo que los ingenieros agrónomos estamos plenamente formados y facultados para ello. Es preciso también comentar que en función de la escala, recordemos que la arquitectura del paisaje es multiescalar, a veces pues no hace falta un equipo muy numeroso y simplemente llegaría con 1-2 profesionales.

¿Qué grado de complejidad presenta un proyecto de arquitectura del paisaje?

La Arquitectura del paisaje es multiobjetivo, multisémica, multiescalar y multicompleja… la complejidad es muy variable, depende de la escala, del sitio en cuestión, de los objetivos, de los condicionantes impuestos por el promotor, del presupuesto disponible, de la población/usuarios finales, etc… Es difícil poder definir la complejidad, creo que depende del tipo de proyectista, hay profesionales con más ambiciones o con una perspectiva holística o integral y hay otros con una visión más superficial.

Como decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Galicia ¿qué retos tienen y promueven?

Nuestro colectivo es muy variado, en el colegio hay ingenieros que trabajan en agricultura, en ganadería, en ordenación del territorio, en acuicultura, en ingeniería rural, energías alternativas y bioenergía, industrias agroalimentarias, en economía, etc. ya que la versatilidad de nuestra profesión abre un gran abanico de opciones. Los retos contemporáneos de nuestra ingeniería, aparte de los clásicos vinculados a la producción primaria, caracterizados fundamentalmente por alcanzar el hambre 0 y la justicia ambiental, se suturan con las nuevas tecnologías, la aplicación de sistemas aéreos no tripulados con sistemas de teledetección para gestión de cultivos, el diseño de maquinaria sin conductores, nuevos sistemas productivos en ciudades, donde desde el año 2014 vive más del 54% de la población mundial, la biotecnología, biosistemas inteligentes, el manejo del Big Data, rural smart, la nueva reestructuración agraria, etc. y por supuesto el paisaje, como medio, como soporte de todas estas operaciones.

¿Cuál o cuáles son los principales obstáculos que tiene la disciplina? ¿Falta transversalidad de conocimientos en las carreras?

Desde mi punto de vista el principal obstáculo que tiene la arquitectura del paisaje en España es la falta de un marco normativo o legal que incida en los pormenores formativos y profesionales de este campo laboral. Ceo que hay mucha confusión entre paisajismo, jardinería y arquitectura del paisaje, y hay que tener claro que no es lo mismo. La arquitectura del paisaje es la denominación más amplia, más integradora, donde se incluyen muchísimos tipos de trabajos, pero no es sólo hacer parques o jardines, es un diseño integral que puede incluso ser sin vegetación,  es también el análisis del territorio para optimizar trazados de infraestructura, ordenación de urbanizaciones o de cultivos.

El paisaje es el resultado de la interacción entre elementos bióticos, abióticos y antrópicos. Una interacción a veces con mucho peso humano, las ciudades, y otra con mucho peso o único natural como partes del Amazonas. El conocimiento de todo es imposible por ello la perspectiva debe ser múltiple, en ese sentido la falta de transversalidad puede tener efectos positivos o negativos.

¿Cuáles son las principales virtudes que debería tener un arquitecto/a del paisaje?

Creo que se trata de una profesión de las más humanísticas. La ingeniería agronómica podemos decir que es la ingeniería más humanística porque su fin es fundamental para el hombre, la alimentación. Pues la arquitectura del paisaje es también trabajar para los demás, para mejorar su calidad de vida, su bienestar, por ello las virtudes de los arquitectos del paisaje deben suturarse con ese planteamiento humanístico. Deben ser profesionales que les guste su trabajo y se sientan fascinados con lo que hacen, no movidos por dinero si no por construir un mundo mejor, un mundo de todos y para todos, unos espacios envolventes que sean utilizados y generen colateralmente otro tipo de beneficios, entre los que se encuentran por supuesto los económicos.

El mayor regalo a un arquitecto del paisaje es poder pasear por una obra suya y ver que la población la utiliza, la disfruta, la valora…

¿Cómo enfoca su labor como docente?

Desde hace más de 10 años tengo la suerte de impartir diferentes materias como diseño, proyectos o gestión con grandes profesionales de muchos países. Ello me ha permitido integrar diferentes perspectivas e ir actualizando la docencia. Si bien es cierto que hay planteamientos básicos de teoría y metodología, incluso parte del diseño, también es cierto que se van integrando nuevas tecnologías y teorías de movimientos de arquitectura del paisaje  como el landscape urbanism o el ecological urbanism o la infraestructura verde. Intento que mi labor docente sea muy abierta, proponiendo diferentes alternativas teóricas para abordar los proyectos y abriendo ventanas de conocimiento que cada alumno deberá utilizar a su criterio. Lo importante es generar dudas y que los futuros arquitectos del paisaje elijan la forma de proyectar y de comprender el paisaje, que obviamente no es única.

Con su dilatada experiencia ¿qué recomendaciones le podría dar a los futuros profesionales?

Mi mejor recomendación es recordarles que van a trabajar en un campo maravilloso, lleno de retos y oportunidades. Es una profesión que requiere un gran esfuerzo y una amplia perspectiva de muchas disciplinas, pero al final el esfuerzo obtendrá respuesta… y estarán encantados con lo que hacen, que no es otra cosa que trabajar para la sociedad actual y futura.

Por último agradecer a Pedro Calaza Martínez su tiempo y predisposición con este espacio.

 


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